Consejos de consumo sostenible para uniformes escolares

Ser un/a consumidor/a sostenible es una decisión personal. Tiene que ver con cambios de hábitos y una visión más sensible ante los temas ambientales y sociales. Es tanto un desafío individual como colectivo.  Sea parte de este esfuerzo.

Antes de la compra:

  • Reutilice los uniformes del ciclo lectivo pasado si todavía le quedan bien al niño(a).
  • Si los uniformes no le quedan al niño (a), no los bote. Déselos a alguien que los pueda aprovechar.
  • Si los uniformes están en buen estado, pero tienen algún problema menor (les falta un botón, se descoció en alguna parte, etc.), repare los uniformes y siga utilizándolos.
  • Si tiene que reparar los uniformes del ciclo lectivo pasado y se le dificulta hacerlo, busque a una persona de su comunidad que se encargue de reparar los uniformes.
  • Si el uniforme del ciclo lectivo pasado está desteñido, no lo deseche por eso, sino que tíñalo de nuevo y de preferencia use colorantes naturales, que no contengan metales pesados (plomo, mercurio.). Si no sabe cómo hacerlo busque a una persona de su comunidad que se encargue de teñir los uniformes.
  • Si su niño o niña ha crecido, prefiera bajar el ruedo a los pantalones antes de comprar uno nuevo.
  • Si puede, adquiera uniformes usados en buen estado (de parientes, vecinos, etc.); prefiera esta opción a la compra de uniformes nuevos.  
  • Si le es posible, asista a lugares de trueque, en donde puedan dejar los uniformes que ya no le quedan a los niños y traer otros uniformes del tamaño correcto.  Con esto se evita la compra de nuevos uniformes y le ahorra recursos al planeta.

Durante la compra:

  • Si va a comprar uniformes, compre solo la cantidad de uniformes indispensable. No adquiera más de lo necesario.
  • Prefiera la compra de uniformes de segunda mano, antes que uniformes nuevos, así le ahorra recursos al planeta como: agua, energía, materia prima y residuos. También ud. ahorrará dinero.
  • Los uniformes que vaya a comprar deberían ser preferiblemente elaborados en el país, ya que así promueve el empleo y la economía local, a la vez que se reduce la huella de carbono (la totalidad de gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera) de los uniformes, ya que son transportarlos desde menores, a diferencia de productos importados. Adicionalmente, los uniformes hechos en el país, son elaborados con energía más limpia (con base en recursos renovables) en comparación con la energía de otros países.
  • Recorra varios locales comerciales antes de comprar los uniformes, para que se asegure de conseguir el mejor precio.
  • Adquiera uniformes elaborados en el país por empresas reconocidas, en las cuales se asume que se respetan los derechos de los trabajadores y no está involucrada la mano de obra infantil.
  • Si puede, compre uniformes elaborados con fibras naturales (algodón, lana, lino, etc.), ya que son recursos renovables. Evite en lo posible los uniformes hechos con materiales sintéticos o artificiales, ya que la mayoría proviene de recursos no renovables como el petróleo.  Adicionalmente, la ropa que es hecha con fibras sintéticas, desprende microfibras al ser lavada (hasta 700.000 fibras por lavada), que va a parar a los ríos y océanos y afectan al ambiente y a la fauna acuática (principalmente a las larvas de los peces que las comen).
  • Lleve sus propias bolsas, para que no le den bolsas para envolver los uniformes que compró.
  • Si puede y está a su alcance, compre uniformes que hayan sido hechos bajo un esquema de comercio justo, en donde se asegura que se le paga un precio justo al productor y al fabricante. Hay sellos internacionales que identifican este tipo de artículos
  • Evite comprar prendas elaboradas por empresas que no respetan los derechos humanos o la protección del ambiente.
  • Escoja aquellas prendas que vienen con pocos envoltorios.  

Después de la compra (uso):

  • Acostumbre a sus niños a quitarse el uniforme y ponerse otra ropa cuando regresan de la escuela o colegio. De esta forma, los uniformes durarán más tiempo.
  • Prefiera el secado de la ropa al aire libre en vez de secadoras, ya que así ahorra energía.
  • Cuelgue la ropa recién lavada en un “gancho” para ropa, con la finalidad de que no haya que gastar mucha energía planchándola luego.
  • Siga las instrucciones de lavado y planchado que traen la mayoría de las prendas de vestir, para que los uniformes le duren más tiempo.
  • Si después de mucho uso se dañan los uniformes a tal grado que no se pueden reparar, no bote esas prendas, busque otros usos como trapos para limpiar, etc.

Acuérdese de aplicar siempre en sus compras el triángulo de la jerarquía de los residuos:

 

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